Nathalie Cortez es una actriz polifacética que no encuentra obstáculos a la hora de hacer un papel en cine, teatro o televisión. Ahora es Etelvina, la tía de Topacio (Flavia Gleske) en “Ser bonita no basta”, la novela estelar de RCTV. Ella está muy contenta con su personaje “porque tiene muchas sorpresas”.< ?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

 

Le encanta su Etelvina porque le permite desdoblarse en una mujer que arrastra “más que amargura y rabia, la tristeza porque ha debido ver partir y morir a sus familiares más queridos. El director Luis Manzo me hizo, y lo quiero mucho por eso, una serie de acotaciones de lo que deseaba del personaje y las he cumplido”.

 

-¿No te ves todavía joven para ser tía de Flavia?

-El personaje es de una tía joven y no la mamá de un mujerón como Norkis Batista en “Mi gorda bella” (risas). Sin embargo, el espectador nota creíble está relación actual con Flavia.

 

Valenciana con 1.73 de estatura, un cuerpo exuberante, una voz y personalidad avasallante, esta actriz ha realizado muchos personajes de tragedia griega en el teatro: “Y por supuesto no puedo hacer un personaje como Julieta. Yo creo en el casting, siempre y cuando esté bien hecho”.

 

Está muy contento con el trabajo de madre malandra en la citada “Mi gorda bella”, que fue de paso su primer personaje fuerte en la televisión: “Pegó mucho en el público y hasta temí que me encasillaran en este tipo de papeles, pero ya vez que estoy creando esta Etelvina, totalmente distinto, que me permite mostrarle otras facetas al televidente. Me enamoré de este personaje”.

 

Estudió teatro con < ?xml:namespace prefix = u1 />< ?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" />la Compañía Nacional y en las tablas el personaje que más le gustó fue el de Frida Kahlo en la pieza de Néstor Caballero titulada “Búscame”, ya que lo persiguió por mucho tiempo: “Me enamoré y luché por él, ya que no daba el casting, porque soy alta y Kahlo apenas llegaba al 1.50. Logré el papel y fue maravilloso”.

 

En cine recuerda su personaje de “Caracas amor o muerte” de Gustavo Balza, en el que hacía la típica  mamá (un “¿por qué será?” con mucha picardía sale de sus labios). Sin embargo la malandra en “Mi gorda bella” siempre estará en su corazón: “Me divertí porque hice comedia y me divertía. Mucha gente pensó inclusive que era malandra de verdad”.

 

Considera la madurez clave para un histrón: “Es bueno experimentar que no hay palabra sin silencio, éxito sin fracaso y no hay subida sin bajada. La sabiduría está en aceptar cada etapa y momento en tu vida con tranquilidad, cariño y coraje”.