Afirma que su nuevo rol, en Ciudad Bendita, es un ser humano especial que lo ha hecho cambiar.

 

Después de vencer los típicos inconvenientes telefónicos y a una apretada agenda laboral, concretamos la entrevista. Quedamos en vernos en su camerino, su espacio, su rinconcito de descanso, allí tuvimos la oportunidad de conversar tranquilamente. Su gran sonrisa contagiosa, el estilo rastafari, propio de su personaje y su cigarrillo nos acompañaron durante la conversación. Así es él, así es Luis Gerónimo Abreu, siempre sencillo y con una calidez humana que se deja sentir. El actor nos habló sobre su regreso a la pantalla de Venevisión en la nueva superproducción de Leonardo Padrón “Ciudad Bendita”, en la que encarna a “El Grillo”, un artesano del bronce y de la plata que se gana la vida vendiendo collares y zarcillos, para él lo que menos importa en la vida es lo material y lo frívolo.

Igualmente, Abreu comentó que participar en la novela es una gran oportunidad que no pudo rechazar, y que “Ciudad Bendita sigue siendo un cuento rosa, un amor puro que espera ser recíproco y para toda la vida, y luego al final, todos terminan siendo felices, pero relatado de manera inteligente, con buenos diálogos, en un ambiente que no se había explorado antes”, donde el protagonista va enamorar a sus fans con sencillez y talento, no por tener un cuerpo perfecto o una apariencia impecable.

 

– Evaluando el perfil de la novela, ¿piensas que Ciudad Bendita rompe con las exigencias físicas que los personajes de dramáticos deberían cumplir?

– Yo creo que son fórmulas que se han usado y como han funcionado las siguen repitiendo. La fórmula no es más que un cuento rosa, narrado por los escritores de diferentes maneras, más actuales, menos actuales, afrontando más o menos realidades. Yo siento que Leonardo escribe con toda la naturalidad posible y, en esta novela, él está fotografiando una realidad rodeada de un excelente elenco. Pienso que es una cuestión de estilo, el galán de antaño era un hombre con una pose y una voz trabajada, esas eran unas de las cualidades que la mujer buscaba en un hombre para aquel entonces. La manera de actuar ha cambiado a una menos posada y más cotidiana.  Roque Valero, por ejemplo, es el protagonista que necesitaba esta novela, el merecía protagonizar desde hace mucho tiempo y le llegó. Puede ser que estemos acostumbrados a ver a alguien con un cuerpo de físico-culturista, con el cabello bien arreglado y seductor, pero en esta novela eso ha cambiado.

 

– Cuéntanos sobre tu personaje, ¿qué aspectos hacen a “El Grillo” especial?

– Grillo es un ser humano especial porque es un hombre desapegado a todo lo material, que se nutre de cada parte de la naturaleza, le apasiona la alegría más pequeña, se  regocija de un rocío de lluvia, de un arco iris, de la amistad, del amor, es sensible cien por ciento. El Grillo rechaza la violencia, pues es de las personas que prefiere poner la otra mejilla.

 

– ¿En qué forma esa personalidad cautivadora de “El Grillo” ha influido en ti?

– El Grillo ha sido una terapia para mí. Yo me estreso mucho, lo que me lleva a estar de mal humor, y él no me deja mal encararme, por el contrario me hace sonreír cada vez que voy trabajar. Yo vivo estresado, trabajo y funciono bajo presión, el estrés hace que me rinda el día, si tengo un día calmado no lo aprovecho. Ese es un aspecto de mi personalidad que quiero cambiar y El Grillo me ayuda en eso, porque sabe cómo disfrutar de cada una de las cosas de la vida, disfruta de la lluvia, de un día nublado, del llanto o de una sonrisa. Él le regala una sonrisa a todo el mundo, pues cree que es la energía más poderosa, a diferencia de la agresividad o la violencia. Siente que todo lo que le rodea es maravilloso. El Grillo ve lo positivo, más no lo negativo de la realidad.

 

– ¿Luis Gerónimo Abreu logra conseguir ese nivel de estabilidad emocional? ¿Puede ver el vaso medio lleno, tal como El Grillo lo hace?

– Trato. Considero que tengo aspectos comunes con El Grillo, uno de ellos es que quiero a la gente con sus defectos y sus virtudes, no juzgo. Asimismo, hago el esfuerzo de ver las cosas positivas de los errores sin desesperarme. Hay una manera de pensar tolteca que se llama: “Los Cuatro Acuerdos”, que plantea la idea de ser impecable con las palabras, para decir lo que realmente queremos decir, no juzgar y no hacer suposiciones porque son pérdida de tiempo y energía valiosa, ya que cuando te enteras de lo que realmente estaba pasando o de lo que te hizo preocuparte en extremo, te das cuenta que lo que pasaba era totalmente contrario a todas las suposiciones que te habías hecho. Hay que ocuparse, no preocuparse.

 

– Si pudieras ver a El Grillo fuera de ti, en carne y hueso por un instante, ¿qué le aconsejarías?

– Le pediría consejos a él mas bien (comentó el actor entre risas). Le pudiera aconsejar que la calma muchas veces no es buena y que todo tiene un límite. Le diría que hay que saber manejar la calma, pues en oportunidades es necesario reaccionar de forma rápida.

 

– ¿Ese sería un consejo que él debería aplicar en su relación con Kimberly?

– Sí, porque con Kimberly él maneja todo con mucha paciencia y lo lleva lento, le gustan las cosas lentas. Como él la ama sinceramente y no quiere nada apurado, desea que las cosas marchen con calma, pero a veces los seres humanos no entienden y pueden interpretar desgano u otros sentimientos. El Grillo tiene un ritmo de vida muy particular. Cuando respira siente cada centímetro de aire que entra en su cuerpo y tiene todo el tiempo del mundo, no le ve la ciencia a apurarse, y Kimberly es acelerada.

 

– ¿Qué vio El Grillo en Kimberly, si son dos personas tan diferentes?

– Lo hermoso de esa relación es que cada quien va a aprender del otro.

 

– ¿Cuándo tuviste que evaluar al personaje, en ningún momento se te presentó una limitante que te hiciera reflexionar si lo aceptabas o no?

– Yo me enteré del personaje de El Grillo contado, mas no leído. Yo estaba en Bogotá. Leonardo, cosa que no suele hacer casi nunca, me adelantó algo del personaje y me fui para Bogotá con muchas ganas de hacerlo. Empecé a espiar, desde aquí me mandaron por e-mail la primera escena y yo quería hacer el papel, por lo que empecé a armar a un personaje. Visité artesanos, compré collares y pulseras, pero había problemas de tiempo, pues debía terminar en Bogotá antes de comenzar aquí. Gracias a Dios me esperaron, yo arranqué un mes después a grabar, cuando deciden alargar la novela ‘La Tormenta’ por 20 capítulos más, ya había aceptado el proyecto en Venevisión y estaba grabando aquí.  < ?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

 

– ¿Se te ha hecho difícil manejar tu cabello entrenzado o te has acostumbrado a tu nuevo look?

– Es una tortura, porque cada tres meses debo colocar las trenzas y son nueve horas seguidas el tiempo que se lleva. Cuando estaba en Bogotá tenía el cabello muy corto porque estaba interpretando a un militar, pero a pesar de eso yo sentía que ‘El Grillo’ debía tener este estilo. Conversando con el Director de Arte, llegamos a la conclusión de que era necesario probar si nos gustaba el look de las trenzas. El día que me las puse, Leonardo no me reconocía, el Director de Arte me agradeció que hubiese tenido la idea de agregarle ese detalle rasta al personaje. Vimos que ese era ‘El Grillo’, pues sin las trenzas perdía su esencia. Entonces, las trenzas fueron idea mía y no tengo derecho a pataleo, aunque sea un trabajo duro el mantenimiento, que den mucho calor y haya que tener mucho cuidado para que mi cabello no sufra mientras las tenga.

 

“Somos egoístas…”

Cuando del amor se trata, Abreu está más que claro que al momento de amar, se es vulnerable y así como se vive intensamente ese sentimiento puro, también se pierde y se sufre. Sin embargo, el actor tiene un truco bajo la manga que le permite reconfortarse de las relaciones terminadas, aprender y preparar su corazón repleto de amor sincero y desinteresado, ese que no espera recibir nada a cambio, para darle la bienvenida al nuevo amor, el que vendrá con la tarea de hacerlo feliz verdaderamente, no por la relación que surja, sino por el hecho de ser el dueño de su sentimiento y que gustoso brindará a quien decida compartirlo con él.

 

– ¿Qué piensas del amor ahora que conoces a El Grillo?

– Mi percepción del amor no ha cambiado. El amor es lo más maravilloso que hay en la vida, porque sólo trae bendiciones, también dolor como mucha gente lo pude decir. Por ejemplo, cuando en una relación es una sola persona quien ama o alguien quiere más que el otro, eso hace sufrir, pero es parte de la vida asumirlo. El despecho es un sentimiento que uno tiene que vivir, disfrutarlo y no huirle, porque así como lo manejes vas a poder recibir al amor con los brazos abiertos cuando regrese. Yo he tratado de conseguir el estado ideal del ser humano: amar sin esperar que sea recíproco, sino aceptar que tú amas y que eres el dueño de ese sentimiento, sin importar si el otro no siente lo mismo por ti. Lo que pasa es que somos egoístas y esperamos que sea recíproco.

 

– ¿Tienes a alguien especial en tu vida ahora?

– A la vida, a mi familia, a mi abuela, no sabes cuanto amo a abuela -dijo entre risas- amo a mi mamá, que en paz descanse. Estoy enamorado…pero de la vida…

 

La actuación la lleva en la sangre

Luis Jerónimo Abreu mostró, por primera vez, su talento desbordante y su pasión por las artes escénicas cuando era tan sólo un pequeño niño de 5 años de edad.  “Bodas de Papel” era el nombre de la película de Román Chalbaud en la cual Abreu debutó a tan corta edad. En ese largometraje tuvo la oportunidad de trabajar junto a su madre, quien se desempeñaba como maquilladora. Ya en la adolescencia, participó en el dramático “Amor de Abril”, luego trabajó en “Dulce Enemiga”. Seguidamente apareció en “Pecado de Amor” y en la serie juvenil “Jugando a Ganar”.

Ya con más experiencia como actor, incursionó en la animación de espacios como el “Club de los Tigritos y “Súper Club”. Al mismo tiempo, se encontraba trabajando en “El País de las Mujeres”, al concluir ese dramático participó en “Amantes de Luna Llena”. Cuando terminaron las grabaciones, el actor viajó a Lima para protagonizar la producción peruana “Éxtasis”. Luego participó en novelas como “La Hija del Jardinero”, “Cosita Rica”, “La Tormenta”, de la cual tuvo que retirarse 20 capítulos antes, pues había recibido una oferta extraordinaria de Leonardo Padrón para interpretar al personaje que más le ha marcado su vida. En conjunto, se encuentra preparándose para el próximo estreno de una obra teatral llamada “El Mundo de Oz”.

 

– ¿Cómo fue la experiencia en los proyectos dramáticos en el extranjero?

– Fue maravillosa. Ese trabajo me llegó por casualidad, fui de vacaciones a Bogotá, vieron un demo en RTI, comencé hacer unitarios en ‘Decisiones’, de los cuales protagonicé catorce capítulos de los quince en los que trabajé, me invitaron hacer una participación especial a ‘La Tormenta’ y me encantó la idea. Me llevé muy bien con todo el elenco, a pesar de que es difícil llegar a una novela cuando ya tiene 120 capítulos grabados, pues el grupo ya está compenetrado. Sin embargo, se portaron maravillosamente, como si estuviera en mi casa. Además, ver a Natalia Streignard y a Eileen Abad fue agradable, porque es la parte de Venezuela que hace falta. La pasé muy bien.

 

– Ahora que conseguiste la internacionalización, ¿cómo vislumbras el futuro de tu carrera?

– Yo sueño poder vivir de esto toda la vida, porque es lo que me gusta hacer, me gustaría dirigir, escribir en algún momento de la vida, quisiera volver a producir. A lo mejor, me encantaría establecer un negocio paralelo. También, me gustaría protagonizar, no quiero hacerlo toda la vida, pero tengo ese reto conmigo mismo. Quiero envejecer trabajando en todos los medios, sin preferencia alguna, todos tienen su encanto.

 

– ¿Tienes proyectos paralelos a la novela en teatro, cine o radio?

– Estoy haciendo ‘El Mundo de Oz’, es una obra de teatro para niños, que se va a presentar en el anfiteatro del Sambil. La obra se estrena el 23 de agosto, a las 7 de la noche. Las funciones serán todos los viernes, sábados y domingos. Cuenta con un elenco maravilloso, entre quienes se encuentran José Manuel Suárez, Patricia Schwarzgruber, Crisol Carabal, Elba Escobar, Gledys Ibarra, Alba Roversi, Lourdes Valera, Tania Sarabia, Jean Paul Laroux; la escritora y directora es Natalia Martínez; la producción está en manos de Viviana Gibelli. Tenemos un gran elenco. Es un gran reto este personaje, porque tengo que bailar y me cuesta un mundo. El personaje es un espantapájaros y me tiene enamorado.

 

– ¿Cómo te ves en el futuro?

– Con nietos, con perros, con casa, con una mujer que ame al lado, yo quiero verme con alguien que ame con pasión, cuando se dé quiero que sea largo. Quiero estar enamorado, no por costumbre, yo quiero estar enamorado toda la vida, amar y admirar a ese ser humano que tengo al lado para poder sobrellevarlo, porque no tengo carácter fácil, así que si no estoy enamorado se complica todo. Me veo feliz, me veo niño, quiero serlo toda la vida. El día que a mí me pasaron en un almuerzo familiar de la mesa de los niños a la de los adultos y me ofrecieron un Whisky, me dije: me fregué (comentó bromeando). Yo me veo siendo un abuelo muy niño y feliz.