“Yunior es un soñador empedernido, insaciable, ingenuo, cariñoso, egocentrista y metrosexual. Te puedo decir que a él no le interesa trabajar, lo que le importa es figurar y que lo reconozcan, lo que desea es llegar a ser famoso. La fama es algo que le quita el sueño, eso lo marca muchísimo, lo demás es un instrumento para poder subsistir; ésa, se puede decir,  es la parte inocente de él, es un soñador, y con ello no le hace mal a nadie. -expresó Juan Carlos García, al describir su rol en la telenovela Ciudad Bendita”,-agregando- Yunior no aspira  a tener una familia, lo primero es él, lo segundo es él y lo tercero, él. Tal como señalan  las promociones, del Canal, ‘Yunior es el único actor que cobra doble aquí, por él y por su ego’. Es tremendo personaje. Agradezco la oportunidad a Venevisión y a Leonardo Padrón por haberme dado un rol  con tantos matices. Yo creo que  mi carrera se dividirá, en antes y  después de ‘Ciudad Bendita’. Con el favor de Dios y de mi madre, el ángel que tengo en el cielo, esta  interpretación, va a marcar mucho mi trayectoria.

 

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– ¿En qué te pareces a Yunior Mercado?

– En muchas cosas. Yunior y yo somos dos soñadores, que nos gusta vernos bien. Considero muy importante el aseo personal, me gusta cuidarme, quizá no tan excesivamente como él,  pero es algo que me quedó de mi carrera como modelo, pues era la imagen de productos, entonces tenía que cuidarme. Nos parecemos mucho en eso. Sólo que Yunior es un poco mitómano, el quiere que la gente crea en las cosas que dice; y yo  no soy mentiroso. Entre los dos hemos hecho una buena simbiosis.

 

– ¿Te catalogas un hombre metrosexual?

– Una vez me molesté en buscar el significado de ese término, en Internet y ví una serie de características de los metrosexuales y si ésos son los aspectos que definen la palabra, evidentemente, yo tengo algo de eso. Por ejemplo, unas de las cualidades que tiene un hombre metrosexual,  es que le gusta cocinar o vestirse combinado, entonces yo cumplo con eso. Por lo menos cuando salgo y me compro unos zapatos, tengo que comprar la correa igualita, del mismo color. El modelaje me ha hecho, ser así.  El metrosexual es un hombre que no tiene miedo a mostrar su lado femenino, porque todos  lo tenemos,  al igual que las mujeres, que poseen  un lado masculino.

 

– ¿Ha representado para ti, una lucha, en cierto modo, demostrar que más allá de un cuerpo fornido y una cara bonita, eres un actor?

– No ha sido un trauma, porque yo sé quien soy y estoy consciente de que cada novela, ha sido un escalón que he subido. Hay mucha gente que cree en el talento que tengo y eso es lo más importante para mí, igualmente lo es, que yo tenga seguridad. Ciertamente, mí físico me ayudó a entrar al medio, y a ascender rápido. Puedes incursionar muy rápido pero lo difícil es establecerte y quedarte. Mi lucha es por quedarme, yo no me pongo ningún techo. Alguna vez alguien me dijo: “apunta hacia las estrellas que si te va mal, llegas a la luna”, entonces creo en eso, simplemente yo apunto hacia arriba. Independientemente de que protagonice o no, yo voy a favor de mi carrera, no por el status dentro de una telenovela.

 

– ¿Por qué te haces actor? ¿Es definitivamente lo que quieres hacer?

– Siempre me llamó la atención la parte histriónica. Cada vez que había un acto en el Colegio yo participaba. Yo creo que esa inclinación la heredé de mi madre. Mi mamá era andaluza, gitana, tocaba guitarra, estaba en las ‘Voces Blancas’, además, fue maestra, por  35 años, en el Colegio ‘Mater Salvatore’ y montaba los actos de fin de año.  Mi abuela tocaba piano. Yo lamentablemente no desarrollé el canto, me estoy desenvolviendo en otras áreas del arte. Creo que hasta que no sienta que puedo pisar esa tierra desconocida (la música) no lo intentaré.  Respeto mucho a los cantantes, y sé el esfuerzo que conlleva emprender una carrera, en este ámbito, el éxito  no se obtiene al medio frasear una canción y sacar un disco. Evidentemente el mercadeo ayuda a la venta de discos,  pero hay que prepararse bien.

 

– Incursionaste en el baile, y te fue muy bien…

– No era algo profesional,  fui un instrumento para que otros alcanzaran un sueño.

 

– ¿Cómo fue tu inicio en la televisión?

– En 1999 di el brinco del modelaje a la actuación, comencé en RCTV, donde hice una interpretación en la telenovela ‘Mariú’; posteriormente, trabajé en los dramáticos ‘Angélica Pecado’ y ‘Carissima’. Luego llegó mi primera protagonización en ‘< ?xml:namespace prefix = st1 ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:smarttags" />La Mujer de Judas’;  mi segundo reto, como protagonista, lo asumí en  ‘La Invasora’. Después me fui a Perú, participando en el dramático ‘Besos Robados’. Luego, en Venevisión, participé  en la telenovela ‘El Amor las Vuelve Locas’ y ahora, ‘Cuidad Bendita’.

 

– ¿Cómo fue la experiencia, en tu primer rol internacional?

– Fue una experiencia bien bonita, porque era mi primer trabajo internacional. Cuando me toco ir a Perú con Venevisión Internacional, para realizar ‘Besos Robados’, tuve que tomar una decisión difícil. Me iba para Perú solo, tenía que dejar una parte de mí aquí. Esa novela la rotagonicé con Stephanie Cayo y Verónica Schneider. Es una novela que en varios países latinoamericanos tuvo muchísimo éxito.

 

EQUILIBRIO ENTRE FÍSICO-TALENTO

– ¿Se podría considerar que unas de tus grandes metas consistía  en ser famoso, como lo es para Yunior?

– No, mi meta  es desarrollarme en las áreas que me gustan, no solamente en lo profesional, sino en todas las facetas de mi vida. No es llegar a ser famoso, es llegar a ser un buen actor. Es la meta que me he propuesto desde el momento que me involucré en esto. Mi meta es que la gente crea en mí histriónicamente, pero sí quisiera librar el peso del físico y el talento, en el sentido  de que la balanza no sólo se incline,  hacia los atributos físicos, sino también  hacia  el lado del talento.

 

– ¿Cuáles son tus sueños?

– Mi sueño es poder establecerme, definitivamente,  como actor. En plano  familiar, quisiera tener  tres o cuatro hijos. Otro de mis sueños, como el de Mónica, es adoptar a un niño. Un día se lo planteé y a ella le gustó la idea, en un momento de la vida lo vamos hacer. Queremos  darle un hogar, a un niño sin familia. Igualmente, yo sueño con proporcionarle a mis hijos, más de lo que me dieron a mí.

 

– ¿Cuándo “encargarán” un bebé?

– Si Dios quiere para el año que viene, ya que  Mónica acaba de iniciar un espacio de producción independiente,  para Venevisión. La vida en pareja consiste en  apoyarse mutuamente. Yo creo que desde la mitad del año pasado, Mónica,  esta volviendo a renacer profesionalmente, Venevisión le ha dado la oportunidad de demostrar sus aptitudes, es importante para los dos que ella se realice profesionalmente, que pueda cumplir su sueño y podamos compartirlo. En algún momento cuando lo decidamos vamos a buscar, un bebé,  pero del año que viene no pasa.

 

– ¿Qué actividades te gusta  desarrollar en los ratos libres,  fuera del set de grabación?

– Me gusta despejarme,  salir en moto, correr, saltar cuerda, trotar, ir al gimnasio. Voy  a la playa, escucho música. Sin embargo,  cuando no estoy grabando,  disfruto muchísimo, estar junto a mi hijo, Gabriel  García, que tiene 9 años.

 

MUY PRONTO, EN EL CYBERESPACIO

– ¿Tienes algún proyecto en paralelo a “Ciudad Bendita”?

– En paralelo a la telenovela, estoy elaborando mi página web. A futuro, planeo realizar un calendario, junto  a Mónica, a fin de promover una campaña vinculada con la salud.

 

– ¿Qué opinión te merece “Ciudad Bendita”?

– Muy satisfecho con todo lo que he leído,  estoy contento de ser parte de un proyecto que muestra una realidad social. Mucha gente se va a identificar con algunas de las historias, si no es con la mía,  va a ser  con la que estelariza Roque Valero; o  Gledys Ibarra,  en fin.   Todas las tramas son protagónicas e importantes, la tercera edad tiene, también,  su historia, temática que había sido un  poco olvidada, en la novelas, los jóvenes eran los únicos que importaban. Cada actor ha dado en el clavo con su personaje. Esta novela va a marcar pauta.