Esperanza Nava.– Si algo destila por los poros este hombre es pasión. Una pasión que suda cada día en su  trabajo, tras un escritorio. El representa el dinamismo, el entusiasmo, la energía y la fuerza de voluntad. Le apasionan los retos. ¡Y no es mentira, se prepara para ello!, valiéndose, entre otras cosas, de una confianza tal en si mismo que desde el primer momento que salió la primera edición de EL PERIODIQUITO dijo en su entorno familiar  “esto va a ser un rotundo éxito”, y así ha sido en estas  primeras 2 décadas.

Cuenta que en el año de 1967, se encontraba trabajando, como vigilante, en la facultad de Veterinaria de la UCV de la ciudad de Maracay y su situación económica, para ese momento, era muy precaria. Sin haber cobrado su primer sueldo, la Universidad fue allanada. Debía tres meses de renta, prácticamente estaba en la calle y su hijo mayor, “Gustavito”- hoy Vicepresidente de Editorial Mara- se encontraba muy enfermo con asma y decide llevar a su primogénito al hospital Central -en ese entonces vivía en el barrio El Milagro- y tras auscultarlo el médico le dijo “este niño tiene asma y aquí no hay nada para curarlo”. Yo había llevado a mi hijo en brazos y a pie, no tenía ni medio en los bolsillos. Esa situación me hizo sentir desamparado, me sentí estafado y me dije hay que algo y Dios me dio la oportunidad para que mis sueños se hicieran realidad.

 MI PRIMER MILLÓN…

 En la UCV, trabajo por muy poco tiempo. Ya instalado en la ciudad de Maturín funda su primer periódico “El Oriental”, y a la par la revista Universo Deportivo, El Consultor, Diario Dato, Disco Show, El semanario Mañana es Domingo… y otras de menor importancia, pero que le sirvieron para adquirir una rotativa y empezar a formar parte del intricado mundo editorial. ¡“Comencé a tener éxito”!, mis revistas -así como el Periodiquito- se adjudicaron en su primer año, premios Nacionales de periodismo. Funde y asesoré a muchos diarios del interior.

Pero, había que hacer algo, por la indefensión que tiene la administración pública, había que hacer algo por mi gente, por mi pueblo aragüeño que no tenían como quejarse y volví a mi querencia, volví a Aragua, a mis amigos de infancia, volví para comer mis mangos y establecer una empresa editorial que fuese la voz de los que no tenía voz. Pero me encontré con la ingrata sorpresa que en “este estado tenía dueño y como una especie de mafia que me hacía la vida imposible. Gracias a ni experiencia en la calle, a mis buenas relaciones personales a nivel nacional y a mi experiencia como editor logré establecerme, logré entablar mi proyecto que no fue otro que el Periodiquito. Durante quince años le negaron la publicidad, pero el pueblo cada día lo compraba más y más. Por eso, sentimientos obligan. Y decidí retornar a mi querencia por el respeto y la consideración de mis lectores.

“En ningún momento pensé en quedarme o en establecerme en Aragua. Yo tenía mi hogar en Caracas, una empresa exitosa, reconocida a nivel nacional e internacional, Impresos Urbina, pero no le iba a dar el gusto a nadie de irme de aquí y dejar mis sueños a la mitad”. Así lo quiso el destino. Una de las cosas que más me motivo es que el país tenía una necesidad de comunicación. La prensa es lo más importante. Y eso lo sentí a raíz del problema que tuve con mi hijo Gustavito. Porque lo único que tiene el venezolano es la prensa. Por eso este periódico, tiene y tendrá las puertas abiertas al pueblo. Este periódico fue hecho para que la gente venga a drenar sus lamentos, sus alegrías.

¿Esto es entonces un periódico comunitario?

Claro, nunca se había proyectado una idea, fuimos pioneros. De nuestras campañas salió la idea de construir el hospital Los Samanes. En nuestras ediciones diarias colocábamos en primera un cintillo que rezaba “Aragua necesita un Centro Hospitalario Infantil”, para ese entonces el gobernador Rodríguez Mérida cominea a realizar los preparativos y las gestiones para que se edifique este importante centro de salud para los niños y adultos de Aragua. Me consideré recompensado, porque eso no era mi logro sino el de la comunidad. Y esto no lo digo para que me hagan honores, sino para recordarle a la comunidad, a las personas, que lo más importante de un país democrático son sus medios de comunicación.

El es un hombre exitoso que siempre camina positivamente hacia adelante, más allá, es un asunto de personalidad, “yo sólo del pasado busco las cosas bonitas, las cosas feas, las cosas malas las desecho. Uno no puede vivir de odios o rencores. Algunas personas pensarán que soy rencoroso, pero yo lo que soy es miedoso, quien me hace daño no me le acercó más nunca para que tenga .nuevamente, la oportunidad de hacerme daño”. Esta forma de pensar y de vivir me ha traído muchas satisfacciones y responsabilidades para con la comunidad. Muchas personas  que en el pasado apostaron al fracaso de este medio de comunicación, hoy vienen a mi cabizbajos y arrepentidos de haberse equivocado.

El Periodiquito no se hizo como una institución política y económica para vivir de los gobiernos de turno. No es un periódico de partidos ni de compromisos con grupos económicos. Es de pensamientos libre y su único dueño es el pueblo, la comunidad y sus lectores. Se fundó como una empresa editorial y por eso el pueblo nos ha escogido, -y así lo demuestran las más recientes encuestas con un 78 por ciento- como el periódico de mayor credibilidad en el centro del país.

Le he dado al estado Aragua todo lo que he podido; cariño, respeto y consideración. He entregado mi vida y me he jugado el pellejo, he sido amenazado, agredido y… aquí estoy pues.

 

ENTREN QUE CABEN CIEN… CINCUENTA PARADOS Y CINCUENTA DE PIE 

Ese es el número de personas que directamente laboran en el Diario El Periodiquito de Aragua e indirecta -no lo puedo decir- porque no sé cuántos pregoneros hay, que nos distribuyen el diario. Lo importante es que este es un periódico que cada día más se incorporan más personas.

Cuando iba a fundar este medio de comunicación, hace 20 años atrás tenía un dilema con el nombre que debía de tener. Me vino la idea de ponerle El Periódico pero quería que a la vez se identificara con Aragua y así surge el nombre, pero a los meses el pueblo se lo cambia por cariño por el del Periodiquito, debido a que los otros dos diarios que había en la región eran Standard.

“Un día llegue a La Encrucijada, donde venden los panes con pernil y le digo al de la barra. Dame el periódico y el responde “No hay”… Como que no hay, mira es ese que está allí,… Ahhhh, pero ese es El Periodiquito. Y como eso tuve varias situaciones similares y me decidí a cambiarle el nombre.

Por la influencia de los lectores se impone el nombre de El Periodiquito. Con la llegada de este diario tamaño tabloide, el pueblo de Aragua se encontró con su voz popular, la cual vibra cada vez que se expresa a través de las páginas de un medio impreso donde todas las fuentes encuentra espacio.

“El pueblo fue el que le puso el nombre… Yo no. El mío me lo tumbaron”.

 

UNA GENERACIÓN QUE NO ES POWER RANGER… PERO SI URBINA

 

Ellos no tienen el poder de los megatrones, pero si han estudiado y se han preparado para suplir a su padre en esta empresa familiar.

“Mis hijos se han formado aquí. Este periódico tiene generación de relevo, unos están aquí conmigo, otros están en Caracas. “Así es. Ellos continuarán mi labor, porque algún día sucederá lo que debe suceder”.

Y uno de ellos es Gustavo Adolfo o como le dicen todos “Gustavito”, quien ejerce la Vicepresidencia y toma decisiones en pro de esta empresa editorial que cada día avanza a  grandes y seguros pasos.

Por eso les digo a los jóvenes que se preparen, que trabajen con rendimiento lo que hacen, que busquen siempre una mejor forma de vida, que se superen, pero siempre con respeto.

Entre risas, comentarios y anécdotas le preguntamos cuál había sido el momento más difícil de su carrera como editor y nos refirió que había sido el paro petrolero fíjate que me quedaba papel sólo para imprimir la edición del día y justamente ese día llega el papel a Puerto Cabello. Para mí eso fue mágico y ha así ha sido los veinte años que tengo al frente de este medio de comunicación.

Su larga trayectoria al frente del mundo de las artes gráficas, queda evidenciada en más de una docena de periódicos, fundados en varios estados de Venezuela

 

LA VIDA EN NUMEROS

En 1941 nace en Caracas Gustavo Antonio Urbina Hernández, un 16 de noviembre a los 6 años se traslado con su familia a la ciudad de Maracay. Específicamente al conocido Barrio Belén. Años más tarde, adolescente, regresa a la capital donde incursiona en diversos trabajos que aceraron su carácter emprendedor. Fue boxeador, cantante, mesonero, vigilante y… Pare UD. de contar.

 En 1972 comienza en el campo de las artes gráficas a través de la empresa Roto- impresos, labor que lo hace profundizar en esta pasión que aún cultiva.

En 1976 funda Impresos Urbina C.A. con modernas maquinarias, con las que se editaron trabajos de relevancia nacional, como numerosos libros de reconocidos autores venezolanos, impulsando de esta manera algunos de los valores literarios del país.

 En 1978 nace la revista Universo Deportivo uno de los aciertos más relevantes de las publicaciones deportivas del país, premio nacional de periodismo, conocido en los espacios del deporte criollo, Universo Deportivo marcó pauta en el sector, tanto que aún se habla de su calidad. Los mejores talentos del  periodismo deportivo hicieron equipo con Gustavo Urbina.

 En 1982 funda en la ciudad de Maturín, estado Monagas el conocido diario El Oriental. Y en el ámbito jurídico edita los diarios “El Consultor” y Diario “Datos”.

 En 1986 en la ciudad de  Maracay nace El Periódico, diario de Aragua, el cual obtiene, en el primer año de circulación, el premio nacional de periodismo, amén de todos los premios regionales.