AQUÍ ESTAN TODAVIA: Enrique TorrealbaQuizá su nombre no sea suficientemente conocido entre el gran público, pero su carrera ha sido lo suficientemente sólida como para permitirle un lugar de preponderancia entre los grandes cantantes venezolanos, un hecho respaldado por la grabación de más de cuarenta discos de larga duración con su participación estelar y más de cien producciones en las que ha intervenido en calidad de corista.Nos estamos refiriendo a Enrique Torrealba, un artista prácticamente omnipresente en todo lo que ha implicado el desarrollo de la música popular en el país.Enrique, también conocido por el pseudónimo artístico de Kike Torre, nace en Cumaná, Estado Sucre el 16 de agosto de 1948, aunque a muy corta edad es trasladado a la ciudad de Maturín, en donde cursa primaria y bachillerato. Ya desde muy niño comienza a escuchar el llamado del arte y es así como en un concurso efectuado en la emisora Radio Monagas, con la animación de José Luis Pastrano y Ramón Guárate gana el premio consistente en dos becas para estudiar canto en la prestigiosa Academia del maestro Eduardo Lanz.Llega así el viaje a la capital y el contacto inmediato con el ambiente artístico. Y un continuo fogueo por diferentes orquestas nacionales como la Music Boys de Agapito Sifuentes Rey, Los Satélites de César Viera, La Sonora Melorítmica de Juan Pablo Morales y la Sonora Tropical de “Bueypeluo” Castillo, todo esto a principios de los sesenta.En el año 1964 y gracias al apoyo del siempre recordado Delio Amado León es contratado por la orquesta dominicana de Tatán Jiménez y sus Estrellas para amenizar los carnavales de aquel país, estrenando de paso el tema “El Muerto Vivo”.Los dos años siguientes siguen siendo de preparación constante y así hasta el 2 de enero de 1967, fecha en que -nuevamente- gracias a su amigo José Luis Pastrana es contratado por el sello Discomoda para grabar como voz solista de una de las orquestas más avanzadas que hayan existido en Venezuela: La Sonorámica, del maestro Carlos Guerra. “Casabe con longaniza”, un tema original del gran Mongo Santamaría es el tema que marca su debut en la industria del disco.Pero no ha sido la estabilidad precisamente el factor que pueda considerarse como una constante en la vida artística de Enrique. Al poco tiempo de su auspicioso debut discográfico, en el cual había compartido con figuras de la talla de Pepe Acosta y Víctor Paz, es llamado por la agrupación de Orlando y su Combo, con la que logra pegar en Venezuela y Colombia el tema “El Bailador”. El éxito en el país vecino lo lleva a radicarse allá durante un tiempo y en esa estadía es llamado nada menos que por la orquesta del maestro Lucho Bermúdez, con la que efectúa cantidad de presentaciones en los estudios de Radio Cadena Nacional, en el Grill Candilejas, en La Media Torta y en la Universidad de Tunja.De regreso a Venezuela es llamado por el maestro Renato Capriles para acompañar a Emilita Dago en el Combo Gigante. En ese mismo año gana el Guaicaipuro de Oro como revelación del año con el tema “Vuela Paloma”. Pero más adelante, a raíz de la muerte de Víctor Piñero es subido definitivamente a las ligas mayores, cuando es llamado para sustituirlo en la orquesta Los Melódicos, compartiendo tarima con Verónica Rey, Manolo Monterrey y Perucho Navarro.Pero luego de esta pasantía por esas agrupaciones comienza a presentarse en los mejores locales nocturnos de Caracas, primero en El Hipocampo, acompañado por el conjunto del maestro Renato Salani, en donde aparte de cantar en italiano se desempeña en la interpretación de ritmos latinos y más adelante en el Teorema con la compañía de Giulio Profeta. Es en este período en donde comienza el alternar con varias figuras internacionales de gran calibre como Maria Victoria, Los Hispanos, Los Hermanos Rigual, La Lupe, Olimpo Cárdenas, Vitín Aviles, Nelson Ned, Cuco Valoy, Hugo del Carril, Tito Rodríguez, Richie Ray, Roberto Lugo, Elliot Romero y Willy González entre otros.Más adelante, junto a Ely Méndez forma el grupo Canaima en donde permanece durante un breve período para luego, junto a su amigo Alfredo Narro, trabajar exclusivamente en fiestas de la colonia judía cantando en yidish. Después de doce años en esta actividad, durante una gira que lo lleva a Curazao y Puerto Rico llama la atención del gran músico Jorge Millet quien lo invita a actuar con su gran orquesta en el hotel Gran Bahía de la encantadora isla y a grabar-en el año 1979- un fabuloso LP con la presencia de luminarias como Roberto Roena, Willie Rosario, Víctor Candelario y otros grandes de la música latina.A su regreso a Venezuela vuelve a la vida nocturna, pero no pierde el tiempo y su producción discográfica sigue acrecentándose. Y algo curioso, muchas de estas producciones editadas en el exterior -dos muy recientes nada menos que con Hugo Blanco- y no en Venezuela. Simultáneamente es llamado en calidad de corista o de invitado especial a muchas producciones de otros artistas, recordándose especialmente su participación en el tributo al maestro Juan Vicente Torrealba (ninguna relación con él) que hiciera La Rondalla Venezolana.En la actualidad, ante el innegable decaimiento de la vida nocturna, se dedica más a sus labores de compositor y a su faceta de productor de otros artistas, entre ellos, un grupo joven llamado Los Caraguaros de quienes espera obtener grandes satisfacciones. Y además, continúa vendiendo sus producciones al exterior, especialmente a la ciudad norteamericana de Los Ángeles, en donde, para su sorpresa, ha encontrado un mercado ampliamente receptivo. Lo que justifica aquello de que… nadie es profeta…