Una apropiada hidratación durante el ejercicio físico es esencial para evitar problemas. En esta nota, una guía para prevenir y curar las afecciones provocadas por la falta de líquido.< ?xml:namespace prefix = o ns = "urn:schemas-microsoft-com:office:office" />

 

Poco importará la atención que le preste a los nutrientes si primero no se concentra en cómo permanecer bien hidratado. En efecto, el consumo de agua que cualquier persona -pero especialmente quienes practiquen deportes- realice, puede marcar la diferencia entre la salud y su falta, o entre un desempeño aceptable y uno fabuloso -en el caso de quienes practiquen deportes-.

Los seres humanos somos en nuestra mayor parte agua. De hecho, casi el 70 por ciento del organismo está compuesto por agua. Y justamente como los músculos, el cerebro, la sangre y el sudor son en su mayor parte agua, ningún cuerpo podrá rendir adecuadamente si no tiene suficiente agua. Así, la mente estará menos lúcida, la resistencia cederá y el corazón deberá trabajar mucho más que de costumbre.

Asimismo, cuándo una persona se encuentra severamente deshidratado, deja de transpirar, por lo que el cuerpo se recalienta. Y como resultado, se experimenta una gran fatiga, debilidad, mareo, desmayos, e incluso la muerte. De hecho, todos los años ocurren fallecimientos en atletas jóvenes y sanos, a causa de una deshidratación severa.