Con la Orquesta Sinfónicade Miami
El teatro en pleno y de pie aplaudió la dirección del venezolano en elestreno de la temporada de conciertos en el Lincoln Theatre de la Playa de Miami, Florida

Eduardo Marturet, bastión de la composición y dirección de orquestas deVenezuela a nivel mundial, desde que se inició como el titular de la Orquesta Sinfónicade Miami, no ha dejado de ser aplaudido por su talento y creatividad. Su éxitoy reconocimiento se lo debe a su madurez, perseverancia y altas dosis paratransmitir emociones.

Con el estreno de la pasada temporada de marzo de 2008, del Conciertopara clarinete y orquesta de cuerdas, comenzaron la Miami Symphony y sudirector Eduardo Marturet el concierto  en el Lincoln Theatre de la Playa en el estado de la Florida. El conciertorepresentó a un vigoroso director ante un aforo repleto que emocionado aplaudíalas interpretaciones. Diversos solos se hicieron presente con sonado éxito:Alexander Firterstein, la violinista Celeste Golden con una actuación vibrantey brillante.

El frenesí de la noche tuvo lugar cuando la orquesta interpretó   la Sinfonía Nº 1, en do menor, op. 68, de Brahms lo que permitió aEduardo Marturet destacarse en toda su potencia. Se trata de una obra complejaque empieza a golpe de tambor -literalmente- y se mantiene en un nivelcreciente de intensidad que no da margen para distracciones ni interpretacionesfáciles. Aquí la orquesta se mostró en absoluto acople y Marturet se dio gusto,por momentos parecía que ‘valsaba’ sobre el podio, y la sonrisa no abandonabasus labios en una expresión de absoluto disfrute.

Al estado catártico del director correspondieron los músicos con unacuidada ejecución.  Fue una nochemagistral donde los sonidos pareciera que venían del cielo y sólo ángelescomandaban el encargo. Todos los integrantes de la orquesta tuvieron su momentode brillo y protagonismo. Fue un trabajo cuidado, apasionado y sentido que bienmereció los más de 10 minutos de ovación.