A la dama de la guadaña no se le escapa nadie

En Hollywood cuando un producto pega, sobre todo si es de terror, las secuelas no pueden faltar. Recuerden a Freddy Kruguer, Jason y demás personajes siniestros. En “Destino final” no es un ser sobrehumano el que deja un reguero de sangre y cadáveres en su camino, sino la mismísima dama de la guadaña (o sea, la muerte) la que viene a buscar a varias personas que se le habían escapado… por ahora.

Ya sabemos que gracias a los efectos especiales, las cintas de terror son más espeluznantes hoy en día. Y en “Destino final 3” aparte de lo citado, se anexa el cómo la fatalidad va a llevarse a los clientes que se habían escapado por… cuestiones del destino.

La sinopsis nos relata sobre el día que se supone sería el más feliz de la vida de Wendy (Mary Elizabeth Winstead), ya que terminaba sus estudios secundarios, decide reunirse con sus amigos para celebrar la noche de graduación en un parque de atracciones.

Cuando va a subirse a la montaña rusa, Wendy se espanta.

Su novio Jason (Jesse Moss) le asegura que sólo es temor lógico al juego y que es eso lo que la asusta. Wendy supera su miedo, pero apenas desciende el soporte neumático, asegurándola en su asiento, Wendy experimenta la vívida premonición de un accidente fatal en el que la montaña rusa se convierte en una trampa mortal para ella y sus amigos…. Y por ahí se va la historia.