“En Tucaras nací yo y no me arrepiento de ello

Tucaras es pueblo bello, tranquilo y acogedor

Donde las gaviotas y las garzas vuelan a su alrededor

Pintando en sus verdes cayos lontananza multicolor

Para refrescar la dulce brisa que siempre enamora al amor”

                                                        (César Augusto Otero Duno)

                                                                         1971

Transcurría el año 1962 en la tranquila población de Tucaras. Los Beatles  se daban a conocer en el mundo, Pelé ganaba su segundo mundial de fútbol y la hermosa Marilyn Monroe se despedía del plano terrenal, pero por esas fascinantes reglas de la evolución seguían viniendo al planeta niños y niñas y entre ellos llegó al hogar de los Otero Duno, César Augusto el 23 de diciembre casi un día de navidad, es decir, que astrológicamente tendría el mismo signo zodiacal que Louis Pasteur, Isaac Newton, Richard Nixon, Benjamín Franklin y Martin Luther King, Capricornio y que mejor frase para describir a un capricorniano que la empleada por Linda Goodman que dice, “parecen tan inofensivos como una almohada de plumas, pero son resistentes como una armadura, trabajan persistentemente y sin pausa y se la arreglan para digerir presiones y obligaciones con tanta calma como la cabra digiere vidrios rotos y cartones”., y nada mas cierto en la personalidad del contralor del estado Aragua quien desde 1999 no ha parado de generar cambios en la organización que dirige.

Apenas tenía nueve años de edad César Augusto cuando tomó papel y lápiz y escribió las líneas con la que comienza esta entrevista. Teolinda y Enrique miraron asombrados la creación realizada por su hijo en 1971, diez años antes de que el escritor Octavio Paz ganara el premio Cervantes de literatura, pero lo que nunca imaginó la pareja es que ese   niño más tarde ocuparía importantes cargos en la administración privada y pública.

Mar, arena, sol y paz fue lo que alimentó siempre el alma del niño César, tanto así, que hoy por hoy a sus 43 años Otero evoca con hermosa frases a su pueblo natal   – diciendo- “mi pueblo es especial, imagínate que en el funcionó una línea férrea que servía de transporte al cobre de las minas de Aroa”.

Tras formarse académicamente en la escuela “Felipe Estévez” y el liceo “José Leonardo Chirino” en el estado Falcón, llegó a la ciudad jardín para cumplir con otras de sus metas de vida, educarse universitariamente y así lo hizo, graduándose años después de licenciado en administración comercial y mas tarde se corona también como Magíster en Gerencia para iniciar su camino profesional en el sector privado hasta 1999 cuando es llamado dirigir la contraloría de Aragua.

 

-¿Ser tan académico y perfeccionista no le ha llevado a ser muy estricto consigo mismo?

-Yo creo que en la vida hay que tener siempre disciplina, somos la vitrina de la administración pública regional, me refiero a la organización que dirijo, de las observaciones que realizamos cuando hacemos alguna actuación fiscal tienen que ser de   obligatorio cumplimiento para la administración activa y yo creo que eso es lo que hacemos en Aragua y para ello hay que ser disciplinado.-

Mientras recorríamos las instalaciones de la Contraloría –por cierto impecablemente ordenadas- Otero señalaba orgullosamente, que la institución está al día en todo e inclusive   que siempre se preocupa por darle valor a su equipo de trabajo brindándoles beneficios importantes como un seguro médico, cursos de mejoramiento profesional aparte de lo que integra la infraestructura de la contraloría como lo es el área de servicio médico, el comedor, la biblioteca de moderna tecnología entre otras.

 

LA VIDA ES DURA PERO ES BELLA”

Hacer salir de su posición gerencial al contralor no fue tarea fácil, sin embargo, en el desarrollo de la conversación que por momentos se convertía en una clase magistral de gerencia salieron al ruedo detalles importantes de la historia de César Otero.

 

-¿Cómo transcurre un día en la vida del contralor del estado Aragua?-

-Se inicia a las cinco de la mañana disfrutando junto a mi esposa y alguno de mis tres hijos de un cafecito mañanero. Salgo bien temprano de mi casa en Turmero y no tengo hora de retorno, inclusive debo confesarte que muchas veces no tengo sábados ni domingos aunque trato de compartir con mi familia lo más que pueda porque las horas que dejas de dedicarle a tu grupo familiar son irrecuperables.

 

-¿Recuerda un momento feliz de su vida que lo conmueva a veces?

-El nacimiento de cada uno de mi hijos es inolvidable, pero también he tenido momentos muy tristes sobre todo cuando hace dos años y medio perdí a mi hermano Lino Armando en un accidente mientras yo realizaba una exposición ante un público acerca de la vida y la muerte y decía que la muerte siempre anda con nosotros y por eso debemos celebrar la vida sobre todo honrando la amistad y cultivando amigos. Uno de mes mejores amigos es Monseñor Del Prete un hombre ejemplar sin duda.

En la tertulia Otero se confesó amante de la buena lectura, sobre todo del genero de las biografías,-acotando- “ahora mismo   estoy leyendo la vida de Churchill, me encanta saber de la vida de grandes personajes y un texto que me dejo impactado fue el de Hill Clinton e Hilara”.

Otero también ha tenido sus horas para la escritura, es autor del libro “Innovaciones en el Control Fiscal Venezolano”, además de reconocerse en el disfrute a través de la buena música como la de Vicente Fernández, La Billos-por cierto al parecer la única que baila-y Alejandro Fernández, exponentes de los cuales siempre porta un CD en su vehículo.

 

UNA GESTION DE LOGROS

Cada año hace un balance de su gestión como buen administrador y agrega algún logro nuevo ejecutado en el año, pero de lo que siempre se enorgullece es de haber apoyado la profesionalización del órgano de control ya que en la actualidad el 90% de sus funcionarios son profesionales y tienen muy bien desarrollada una cultura organizacional  que nunca pasa por alto según destaca el contralor que “ el ejercicio de las funciones de control se cumple con apego a una planificación anual que tiene como fin mejorar nuestra efectividad en aquellas áreas consideradas de particular interés en función de las necesidades del estado, enmarcadas en varios principios como son la honestidad, transparencia, rendición de cuentas, participación, eficiencia, eficacia y consecución de resultados”.-

Por último Cesar Otero manifestó su buen deseo para este fin de año y hoy instó a todos a cumplir con el deber de ciudadanos dentro del orden, la paz, la tolerancia y la honradez como la aprendida por él en su niñez cuando su padre al mirar que el niño César traía más dinero a la vuelta de un mandado le dijo: “vaya rápido a devolver esos reales, que uno no sabe si lo están probando”.