CarlosRodríguez ya puede realizar su baile de quinceañero. Y no es para menos, ya querecientemente cumplió ese tiempo en La Rochela de RCTV: “Pensaba que iba a ser médico opolítico, pero estoy en esto que me permite dar alegría y conocer a muchagente”.

Estecaraqueño se inició en el medio artístico en el programa “Cuéntame esechiste”, imitando las voces de reconocidos locutores de la época comoCarlos Eduardo Ball y Porfirio Torres. Pero a los cuatro meses de ingresar enel referido espacio, recibe una oferta para integrarse a la denominada “cruzadadel buen humor”.

Enestos tres lustros, sabe que es lo bueno y malo de ser humorista: “Lo negativoes cuando estoy de mal humor o con problemas, tengo que poner mi carita y si mepiden un cuento, se los cuento. Algunas veces me voy por la tangente. Lo buenode ser cómico es tener el don de poder comunicar alegría a la gente, de verlela parte graciosa a la vida y hacer reír”.

Rodríguezestá de gira con su nuevo espectáculo, “Rafucho desenchufado”, el cual hatenido buena aceptación: “A la hora de contar chistes observo el público quetengo en ese momento. Casi siempre primero caliento el ambiente, porque nopuedes comenzar con las groserías, porque no es aceptado, sino más bien terechazan”.

Carlostampoco es un “mamador de gallo” todo el tiempo: “Aunque soy más serio que unpésame, en realidad tengo días en que todo el tiempo me la paso echando bromas.Pero uno también tiene sus otros días de sólo seriedad. En realidad procuroestar siempre contento, porque disfruto esta profesión”.