Gran luto en el mundo artístico

La reciente muerte del actor Carlos Olivier, a los 55 años, víctima de un ataque cardíaco, causó impacto en le medio artístico, en el que debutó a los 16 años.

Su última participación en la televisión, la hizo en la telenovela de Venevisión, Los querendones, donde interpretó a Erasmo Grimán, un jocoso vividor y mitómano, que se la pasaba embaucando a más de uno.

Inclusive su papel opacó en muchas oportunidades a los protagonistas de la serie. Dijo en una oportunidad: “Me divertí mucho con este personaje, ya que era muy ingenuo, a pesar de lo tracalero que fue”.

Caraqueño, hijo del profesor Alejandro Irazábal, famoso por su libro de química en los cincuenta, y la actriz Lindia Olivier, quien destacó en los sesenta. Fue médico y especialista en homeopatía y acupuntura, llegando a tener una lista de pacientes. También destacó en las artes marciales.

El primer trabajo de Carlos en televisión, lo realizó en Historia de amor, en el año de 1968. Posteriormente en 1969, se destacó en Prisionero de Zenda y El hombre de la máscara de hierro.

Abrió la década de los setenta con la serie La Dama de las Camelias y Sor Campanita. En 1971 estelariza El Secreto. Luego participó en telenovelas emblemáticas como La Indomable, Orgullo, La italianita, Residencias de señoritas, Alejandra, El ángel rebelde, Sabrina, La señora de Cárdenas, Estefanía, Piel de zapa, Gómez I y II. Actuó en la serie El día que se terminó el petróleo; aparte de los teleteatros, La noche de los sapos y La enemiga.

En la década de los ochenta  interviene en las obras dramáticas Muñequita, Marta y Javier, Jugando a vivir y De su misma sangre.

 

PRIMER GRAN ÉXITO

En 1983 protagoniza, la que consideran su primer gran éxito en la televisión venezolana. Se trató de Leonela, compartiendo créditos con Mayra Alejandra Rodríguez, interpretando a un violador que al final de la trama se casa con su víctima. Se desató una polémica en ese momento, ya que se consideró que la trama de este culebrón era una apología al delito. El éxito fue tal que Italia la RAI 5 tuvo dos temporadas seguidas arrasando en la sintonía, inclusive los protagonistas viajaron a ese país.

Posteriormente, en 1984, continúa esta historia, titulada como Miedo al amor. En 1986 estelariza Enamorada, en pantalla de Venevisión. Le siguen las producciones dramáticas Una niña de ojos color café; Para toda la vida, Alondra y la serie Los últimos héroes.

En 1990, la telenovela De mujeres; los unitarios Inocente en línea y Por amor a Michael. Encabezó el elenco de la telenovela Amor de papel. Tuvo una participación especial en la  obra Pecado de amor, que protagonizó Víctor Cámara y Karina, igualmente trabajó en Peligrosa.

Una de las producciones dramáticas, que marcó pauta en su carrera fue Contra viento y marea, encarnando el rol de Aquiles Millán, un malvado oportunista: “Ese personaje fue importantísimo en mi carrera, porque llamó más la atención que los protagonistas de la novela”.

En las tablas, participó en piezas como   Aquí hace calor, La serpiente, La mamá, No te pases de la raya cariño y Con mi mujer no puedo, entre otras. En lo que a cine se refiere protagonizó las cintas Cuando quiero llorar no lloro, Retén de Catia, Aguasangre y Homicidio culposo, respectivamente. En los últimos tiempos volvió a la radionovelas, de mano de Alberto Cimino.

José Visconti, periodista y animador deportivo, lo conoció en RCTV: “Quienes trabajamos junto a él destacamos su disciplina, puntualidad, cordialidad y compañerismo. Siempre tenía una actitud positiva y un chiste para alegrar. También tenía su carácter, sobre todo ante las injusticias y cuando reclamaba respeto”.

Arquímides Rivero acotó: “Carlos Olivier fue un actor de mucha trayectoria, su papel más fuerte para mí lo realizó en ‘Leonela’, una actuación maravillosa, junto a Mayra Alejandra, telenovela que incluso se transmitió en Estados Unidos, de costa a costa, con mucho éxito. Trabajé muchos años con él. Es lamentable, porque estaba en la flor de su vida, un gran actor dramático y de comedia, buen amigo. Ha sido reconocido en el exterior, y es muy querido en nuestro país. Quisiera hacer llegar mi más sinceras  condolencias a su madre la actriz Linda Olivier”- destacó el ejecutivo de TV, Arquímedes Rivero-.

Roberto Lamarca señaló: “Fue una noticia devastadora. No sólo murió un compañero de trabajo, sino un amigo. Tuve la dicha de compartir con él en muchas producciones. Para la gente será difícil entender, cómo era un día a día, trabajando junto a Carlos Olivier, porque siempre tenía un chiste a flor de piel , cuando sentíamos que estábamos a punto de tirar la toalla, nos hacía reír y continuábamos nuestra labor. Un extraordinario compañero, representaba aquella parte fresca en un oficio que es duro, como éste. Siempre aconsejaba y brindaba su ayuda  a la gente. Siento que no se ha ido, mientras conservemos en la mente su legado  a nivel artístico, estará presente en el corazón de todos”.

Henry Rodríguez: “Trabajamos juntos toda una vida, no sólo en Venevisión sino en RCTV. Yo siempre hacía las parodias de sus personajes de telenovelas, y él incluso me prestaba su ropa, para hacer estas caracterizaciones, hasta teníamos la misma talla. Al reencontrarnos en ‘Los Querendones’, bromeábamos muchísimo, e improvisábamos al grabar las escenas. Era su compadre, en esta historia, y ello nos causaba mucha gracia. Fue un tremendo actor, buen amigo y excelente padre. Cuando grababa, cada vez que podía se comunicaba con su casa para saber de su familia. Se destacó por ser muy colaborador con todos”.

Juan Carlos Vivas: “Fue impactante para mí, no lo podía creer, era mi amigo y mi médico, especialista en disciplina holística. Trabajamos en varias telenovelas. Se pueden imaginar como me reí, con él, cuando hacíamos las escenas, al punto que a veces no podía continuar grabando. En los pasillos de Venevisión era un verdadero show con sus chistes y ocurrencias, y en estas bromas se sentía apoyado por mí, nada más de verlo, ya yo sabía que me haría reír”.