Un punto de vista
La oferta teatral de Caracas es múltiple y diversa. Hayteatro para todos los gustos del público, que hacen de esta cosmopolitametrópolis un espacio afable. Pareciera que ninguna obra de Chocrón estádestinada a quedársele oculta, no permita Dios. Verdad sea dicha.

Fui a ver una deliberada adaptación de Alfabeto para Analfabetosescrita por Isaac Chocrón y dirigida por un inexperto Sergio Rodríguez. Aunqueesta obra ya había sido estrenada hace algunos años. Ésta vez le tocó sufrir alos niños la didáctica y pedestre versión del Teatro Nueva Era. Sí, lainterpretación original era tan pesada como un ladrillo, imagínense como seríauna conformación para pequeños. El ingenuo director a pesar de sumar sus  inhábiles esfuerzos a fin de estructurar yreentender el “abecedario” para hacerlo aprehensible, ilustrativo e imbuido deun forzado y entusiasta humanismo, a pesar de logró su objetivo, que el públicoinfantil, entretenido, aprendiera que las letras tienen siempre diferenciassensoriales y fonologías. También se puede rescatar el esfuerzo de intérpretescomo Anais Alvarado, Andrea Pisani y Helen Barbera, que ganaron risas yaplausos del público presente más allá de lo efímero del hecho escénico.

La segunda expectativa fue una epopeya rock, poética y sarcástica a lahora de la globalización Cairn de Enzo Cormann de la Compañía Mises enScène de Francia, obra francesa, magistralmente puesta en escena por su directoraAgnès Régolo. Cairn, es un texto árido, denso, despiadado y compasivo a la vez,de una violencia inaudita y, sin embargo colmada de un humor corrosivo a travésde una decena de personajes excelentemente representados por actorestalentosos, que componen las mil y unas metáforas, montaje inusitado, es teatrocon toda la vehemencia de la expresión, del teatro que hay que verdefinitivamente. ¡Bravo por esta iniciativa conjunta de la Embajada de Francia, la Alianza Francesa y el Celarg!

La última opción que alcancé a visualizar fue Lo que Kurt Cobain sellevó de Karin Vallecillos, bajo la dirección de Jesús Carreño. En una primeraaproximación, Lo que Kurt Cobain se llevó es un singular experimento con tres actores y un personaje que conmemoraa Cobain- por razones inicialmente explicadas- en una habitación aislada.Borrachos, rocanroleando, los tres se abandonarán a su suerte no sin antesreferir algunas de las claves de su malhadada historia. Pero ningún resumenargumental puede, en realidad, hacer justicia a la pieza de Vallecillos, todavez que para el novel director la historia no era sino un pretexto para la másarrebatada experimentación teatral.