Hombre de teatro a carta cabal, es posible que sus orígenes dentro de la profesión disten bastante del escenario en que se desenvuelve hoy día. Porque Neil Castro, nuestro invitado de hoy comenzó su carrera entre las cuerdas de un ring y ante un público que lo admiraba de forma distinta a como lo hace hoy.“Cuéntame un poco tu historia”“Bueno, es una historia un poco larga y complicada. Lo mío viene, dentro del arte, desde hace 17 años y recuerdo que la primera entrevista me la hiciste tu en Radiodifusora Venezuela. Yo era boxeador y un día llegó Clemente de la Cerda y me dijo que andaba buscando un muchacho como yo para que saliera tirando unos golpes en una de sus películas. Ya había hecho 135 peleas –un record-. Fui 10 veces campeón nacional, campeón distrital 14 veces, campeón bolivariano, medalla de bronce en un torneo Bacardí, campeón en varios torneos internacionales, en fin. Pero a mí lo que me gustaba era el arte, pero como muchacho de barrio se me hizo más fácil irme por el boxeo.Pero después que hice la escena en la película comencé a buscar en donde estudiar teatro. Pasé por todo lo que te puedas imaginar dentro del teatro. Estudié actuación, locución, producción de radio y televisión, para camarógrafo, producción teatral, diseño, escenografía e iluminación. Todo lo que de alguna manera me fuera enriqueciendo dentro de ese mundo porque inconscientemente tenía la intención de ser director, no actor.”Pero curiosamente, a medida que crecía su fama como boxeador, su pasión por el teatro aumentaba y llega un momento en que desarrolla las dos actividades en forma paralela. En ocasiones tenía que levantarse, aun con el dolor de los golpes recibidos, para filmar una escena de una película o de una novela en donde fungía como extra.Pero es en el momento en el que le ofrecen el pase al profesional- e irse a trabajar a Belfort, Irlanda- cuando decide su futuro escogiendo un escenario más seguro y más placentero para sus ambiciones. Alguien ya le había dicho que era demasiado inteligente para ganarse la vida llevando golpes y estas palabras fueron de gran peso en su decisión final.Comienza su periplo como actor junto a Levy Rossell, para luego pasar a Rajatabla, Grupo Thepos, Javier Vidal, José Simón Escalona, Radio Caracas Televisión y Venevisión. Hasta que un buen día decide formar la agrupación teatral Gremio.“¿En que año?”“Exactamente en 1988 y allí empecé como director e inmediatamente empecé a lograr éxitos impresionantes con obras como Maestra Vida, Jesucristo Superstar, Tratándose de Vicios, Querido Yo, etc. Tratándose de Vicios es mi primer montaje y mi primera obra escrita. Era una comedia antidrogas en la que la gente se divertía muchísimo. Y para que tengas una idea, en esa obra debutaron Lolimar Sánchez, Carlos Montilla, El Conde del Guácharo y muchos actores que están en Radio Rochela y que han alcanzado lo que yo no alcancé como actor.”Neil reconoce la gran influencia que le dejó Levy Rossell y el teatro argentino gracias a profesores como Juan Carlos Genet y Juan Carlos Delpetre. El teatro colombiano y el chileno también fueron de gran peso en su vida artística. Después empezaría a montar a Shakespeare, e inclusive, uno de sus grandes éxitos fue Shakespeare Mal Montado por Gremio y luego una comedia basada en sus tragediasNo todos fueron éxitos, pues obras como “Hola Público” y “Querido Yo” no calaron con fuerza en los espectadores: “Allí empecé a entender que el público tiene una sicología acerca de cómo entienden ellos los montajes. Y allí descubrí la recomendación que ahora le doy como director a todos mis alumnos acerca de que primero hay que preguntarse “Donde, cuando y para quien”, porque en esta Caracas no todo el público entiende lo mismo. Hay un tipo de público para el Teatro Chacaito, para el Teresa Carreño, para el Ateneo de Caracas y para el Teatro San Martín. Hay que dirigir el mensaje a cada tipo de público.Ya habíamos montado una pieza de Gustavo Ott llamada “Los Peces Crecen con la Luna” con la que barrimos con todos los premios habidos y por haber. Pero después descubrimos nuestro primer gran éxito taquillero cuando montamos la adaptación a “Pedro Navaja”. Las colas eran larguísimas y un día paseándome por la cola pude notar que era público de barrio influenciados por la salsa porque esa era su vivencia. Venían viejitos, adultos jóvenes, etc. porque el que no la había escuchado por lo menos se la habían contado, y aquello fue impresionante. La obra giró por todo el país -en el Ateneo de Maracay inclusive- con gran éxito. El próximo año volvemos a montarla”.Después de este éxito Neil descubre su gusto por fusionar la palabra con el ritmo y la música y así seguirían “Jesucristo Superstar” y “Las Lanzas Coloradas”, esta última, aun no estrenada oficialmente. “Me da la impresión de que estás un poco desilusionado con el montaje de Las Lanzas Coloradas. ¿Qué ha pasado?”“Es un proyecto muy ambicioso. Creo que ni el gobierno, ni la gente que maneja la cultura en el país están preparados para ver en escena un libro tan importante de un autor tan importante. ¡Y menos les cabe en la cabeza verlo en ópera rock! De hecho se lo hemos presentado al CONAC y lo consideran como algo imposible. Como si la historia de Venezuela no pudiera contarse en canciones, y menos en rock. Y eso que el doctor Úslar Pietri aprobó la adaptación de Ángel Ferreira de la obra. Pero el público reaccionó muy bien las pocas veces que la presentamos. Además hay una cosa que se llama costos. Y para colmo hubieron otros factores. Había una persona que supuestamente se iba a encargar de la producción, pero después quería tomar decisiones sobre la puesta en escena y obviamente, cualquier director que sepa en donde está parado no va a permitir eso. Esta es una obra que hay que hacerla como Díos manda. Y eso amerita por lo menos sesenta millones de bolívares. Y además, que el autor de la ópera me garantice que no va a aparecer nadie que en vez de producir moleste.”Más la labor de Neil Castro no ha sido provechosa solo sobre las tablas. Cuando creó la Academia Gremio lo hizo basado en su propia experiencia, buscando ofrecer una institución que brindara todas las oportunidades de una educación integral en todo lo relativo a arte teatral. “Pero quiero hacer énfasis en la producción. Normalmente, los buenos artistas no somos buenos gerentes y yo no soy la excepción. Si yo tengo un buen artista que un día me dice que no puede continuar o si un padre tiene que retirar a su hija porque ha quedado sin trabajo yo les digo que se queden que después veremos que hacemos. Creo que cuando uno hace eso uno duerme en paz. Yo no podría dormir de otra manera.”“Eres muy ambicioso con este proyecto”“¡Yo creo que sí! Hay que pensar en grande. Cuando la vida nos da un limón hay que hacer una limonada. No hay límites. Los límites nos los ponemos nosotros.

Por Alfredo Churión