Era inevitable que la prensa culpara a Angelina Jolie por la separación de Brad Pitt y Jennifer Aniston. El de “la otra mujer” es un papel al que ya esta acostumbrada y que, aparentemente, nació para jugar. Pero poco importa si ella y Pitt tuvieron un “affaire” en el set de su próxima película, “Mr. And Mrs. Smith”, o si la Aniston los descubrió diciéndose palabras dulces en el teléfono. La verdad, como la misma actriz reiteró en una comentada entrevista, Angelina no hizo nada malo y se limitó a ser tal como es: natural, extraña, hermosa, ferozmente independiente e irresistiblemente sensual.No es su culpa si cualquier hombre que cruza su camino queda hechizado, como tampoco es su culpa que millones de mujeres en el mundo se sientan amenazadas cada vez que sus ojos, sus curvas, su pelo o su embriagadora sonrisa hace su aparición. Angelina no puede dar un paso sin provocar celos y deseos, y eso, que a primera vista podría parecer una magnifica ventaja- especialmente en Hollywood- la ha convertido en la mujer más solitaria del mundo. Los hombres la persiguen por las equivocadas, y las mujeres le temen por las razones correctas. Su presencia es siempre un peligro.Mientras Winona Ryder, Gwyneth Paltrow, Paris Hilton y hasta Madonna aparecen a veces en la prensa acompañadas de amigas en tardes de compras o almorzando en “The Ivy” o el “Four Seasons”, la Jolie pasea sus encantos sin mas compañía que su hijo Maddox, de tres años, o los funcionarios de Unicef que la acompañan en sus viajes como Embajadora Honoraria. En la alfombra roja de alguna entrega de premios o premiere, su soledad es aun más evidente, como si sus aficiones a las dagas o la sangre, sus intensas opiniones sobre sexo, política o arte, y su reputación de amante insaciable fueran suficientes para impedir que cualquier hombre se le acerque. La larga lista de amantes que la prensa le atribuye, no es mas que un fantasma, y sus coqueteos con el lesbianismo son, a primera vista al menos, nada mas que una leyenda.